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TANGO! HISTORIA DE UNA PASION...

De la mano del escritor e historiador argentino Julio D. Vallejos, Conozca la verdadera HISTORIA DEL TANGO en una recopilación con datos históricos sobre el "TANGO ARGENTINO", desde sus presuntos orígenes hasta la actualidad, basada en acontecimientos fehacientemente comprobados.

Sus motivaciones socio-culturales, sus manifestaciones musicales y danzantes, su evolución literaria y rítmica.

La conquista del mundo. Sus poetas, escritores, músicos, compositores, bailarines, etc., relatado en forma amena y siguiendo las pautas de una rigurosa cronología (desde el siglo XIX...). Conozca a los personajes que más brillo le dieron a cada época.

LITERATURA DEL TANGO: PROSA Y POEMARIO. Desde el punto de vista literario: ¿ Qué es un tango? ¿Como influyó en nuestra poesía y en nuestra prosa el "vocabulario arrabalero" vulgarizado y adoptado por el pueblo, por su forma directa y real de expresión y cruda exposición de los hechos cotidianos de su gente? ¿Cómo y por qué fue cambiando su forma de decir? En este compendio reunimos a más de ciento veinte (120) escritores y poetas clásicos y populares que se vieron afectados por la "jerga lunfarda" y que aún algunos de ellos -los clásicos-, sin proponérselo, no pudieron eludir su influencia y debieron referise alguna vez al tango en el propio lenguaje del género. Resumen biográfico de ellos y nominación de sus producciones. Evaristo Carriego; Felipe H. Fernández "Yacaré", Enrique Banchs; Ricardo Güiraldes; José Sixto Alvarez "Fray Mocho"; Miguel A. Camino; Lino Cayol; Andrés Cepeda, Julián Enciso, Marcelino Del Mazo; Pedro B. Palacios "Almafuerte"; Jorge Borges, Carlos de la Púa, Alvaro Yunque; Lanusa, Girondo; Molinari, Marechal, etc.

"... Hay otra brasa, otra candente rosa / de la ceniza que los guarda enteros; / ahi están los soberbios cuchilleros / y el peso de la daga silenciosa..."

(Jorge Luis Borges, Fragmento del poema "El Tango")

EL LUNFARDO: "CHAMUYO" DEL SUBURBIO. Un lenguaje compuesto de barbarismos, neologismos, modismos, surgido de las distintas corrientes inmigratorias y migratorias, que al mezclar sus vocablos con otras expresiones típicamente ciudadana, arribaron a la deformación de sus idiomas de origen, modificando acepciones y popularizando una "jerga" que en sus principios fue adoptada por las clases de más baja condición social y sectores de la vida delictiva (en estos últimos, como expresión de ocultamiento), para convertirse más tarde, fundamentalmente por los parlamentos saineteros, su principal impulsor, en un lenguaje vulgar, cotidiano, sinónimo de porteño. Dijo el escritor David Viñas: "...Al lunfardo no solo se lo habla, sino que se lo inventa...

MUSICOS Y COMPOSITORES. Una nómina de los más destacados músicos y compositores (intuitivos y académicos), que cubre desde 1898 hasta 1940, aproximadamente, con un resúmen biográfico de cada uno de ellos y el detalle de las perdurables creaciones que produjeron, muchas de ellas, convertidas en verdaderos clásicos del género.Incluye hasta el momento a más de trecientos cincuenta (350) figuras y se sigue investigando para hacer nuevas incorporaciones.Recorremos además, las distintas etapas del tango observando sus cambios rítmicos y formas de ejecución desde los humildes y prehistóricos tríos y cuartetos, hasta los grandes conjuntos orquestales, dotados de importante estructura musical y ampliamente profesionalizados. Arolas; Bardi; Grecco;Martínez; Matos Rodriguez; Ponzio; Pizarro;Brignolo; De la Cruz; Villoldo; Juan Carlos Cobián, Pedro Maffia; Pedro Laurenz; Francisco y Julio De Caro, figuran entre muchos otros que construyeron la imcomparable arquitectura musical del tango.

LETRISTAS. Hombres que hicieron de la narrativa y poesía musicalizada para el tango una verdadera disciplina literaria, abarcando todos los temas y principales acontecimientos del panorama humano con una manera verbal en la que se acentúa la franqueza del mensaje que trasmiten. Los hay de neto corte arrabalero como Celedonio Flores, Enrique Dizeo y Francisco A. Marino (por ejemplo), y quienes sin dejar de lado las raíces (es decir, la expresión lunfarda), incorporan un decir más culto, metafórico, adecuado a las exigencias de la evolución rítmica y del oyente. Destacan entre éstos, Homero Manzi; Cátulo Castillo; Enrique Cadícamo, Homero Expósito, Juan José Caruso; Francisco García Gimenez; Héctos P. Blomberg; Enrique Santos Discépolo, sólo por citar en este espacio, lo más representativo del género.

"...siglo veinte cambalache / problemático y febril¡.../ El que no llora no mama / y el que no afana es un gil..."

"Cambalache" (fragmento) Tango de Enrique Santos Discépolo en letra y música.

LAS ORQUESTAS. Los cuartetos, sextetos y orquestas que interpretaron con maestría nuestra música ciudadana en sus diferentes etapas.De Arolas a Juan Carlos Cobián; de Julio De Caro al 40, "la década de oro", pasando revista por agrupaciones dirigidas por nombres como: Loduca; Latasa; Maglio "Pacho"; el Tano Genaro; Grecco; Firpo; Rocatagliatta; Fresedo; Vardaro; Maffia; Lomuto; Canaro; Donato; D'Arienzo; Demare; Malerva; Pugliese; Troilo; Di Sarli; Biagi; Tanturi; Caló; D'Agostino; Gobbi; Sassone; De Angelis; Basso, etc.

Deleitese con tangos, milongas y valses en sus distintas versiones según la época. Grabaciones originales, los clásicos de todas los tiempos y "perlitas" de colección grabadas en formatos MP3 y real audio.

 

HACIENDO HISTORIA...


En los fines del siglo pasado y principio del actual, resultó evidente el arraigamiento de cierta melodía interpretada por músicos improvisados, de buen oído musical en la mayoría de los casos, pero carentes de todo conocimiento sobre escritura pentagramada, música a la que se le adaptaban diferentes versos o dichos populares –casi invariablemente de contenido procaz, insultantes, provocativos o jocosos- y títulos, que insinuaban desvergonzadas referencias de su contenido, forma musical y literaria. A esta conjunción de música y danza, sus practicantes, sin saberse ciertamente el por qué, la denominaron, “Tango”.
Su difusión, comenzó primariamente sin tapujos ni proyecciones artísticas, como ya hemos dicho, con un lenguaje descarado, petulante y el flujo apasionado de la interioridad de sus propios creadores, de ahí, el origen vocacional e intuitivo que signó tanto su baile, sus letras y su música, practicada por integraciones mínimas, cuyos ejecutantes y compositores, provenían de los ambientes más iracundos. Tango ejercitado oralmente, sin papeles de anotación ni atriles, sin preparación previa ni los minuciosos ensayos de los futuros profesionales. Dúos, tríos o cuartetos, criollos o gringos, casi todos tocadores “orejeros” y por sus ganas. Compositores con el tango anotado únicamente en los labios, únicamente en el corazón, únicamente en la cabeza. Tango que era tercamente conservado y difundido por los silbidos desvelados de guapos y compadritos que arrancaban sus compases de los arrebatos provocados en noches de esperanza e inspiración, o lo contrario.

Ese tango de la pura emoción, ese tango de la verdad propia del alma y los sentidos, que actualmente permanece anidado en las sensaciones más recónditas de nuestros hombres y mujeres; paralelo, convergente a su historia de todos los días, ese tango “de humilde rango” que sobreponiéndose a detractores, mitos y leyendas sobre su reprochable origen -que en parte sí lo tuvo-, y sucesivas y bien planificadas invasión de música foránea, es el que sigue adentrado en el corazón de su pueblo. Es el tango que pervive de generación en generación en la centuria recorrida y parte de la anterior. Es la voz. Es el discurso. Es la confesión. Es el “entripado” de cada individuo y los secretos murmurados en la más visceral percepción sentimental de su mundo y su entorno, pues para aquellos iniciadores, como para nosotros, el tango ya es un lenguaje propio, un silabario para modular, para comprender o sentenciar la vida. Tango para hilvanar el amor y la amistad, para el desprecio, para el rencor o el olvido, siempre a medias (porque el tango invariablemente convoca recuerdos, de los buenos y de los otros).

¿Existe una realidad prehistórica del tango? ¿La verdad de los hechos y los seres que primariamente adhirieron incondicionales a su modalidad, inventando letras, creando melodías y o la par imaginando las primeras coreografías de taco y punta? Esos pioneros han quedado ignorados o en el olvido, y sus historias, pasionales y vehementes, entran infinidad de veces en el terreno de los mitos o las suposiciones con hermoseadas o peligrosas aventuras, vividas o fraguadas, de las que quizá, nunca fueron partícipes personajes que luego aparecían emparentados con las situaciones relatadas. ¿Realmente se protagonizaron o existieron esos sucesos? ¿O la imaginación popular se encargó de crearlos, difundirlos y agrandarlos con el agregado de adjetivos laudatorios? Podemos teorizar que no es totalmente válida la prehistoria aventurera y sentimental del tango y los orígenes de sus pasos, sus primeros malos pasos, ya que éstos, fueron generados por muy pocos hombres y mujeres de vida escandalosa y peligrosa si tomamos en cuenta la inusitada popularidad lograda por ese nuevo producto que la época ofrecía.

¿Dónde estarán? Pregunta la elegía

de quienes ya no son, como si hubiera

una región en el que Ayer pudiera

ser el Hoy, el Aún y el Todavía.

¿Dónde estará (repito) el malevaje

que fundó en polvorientos callejones

de tierra o en perdidas poblaciones

la secta del cuchillo y del coraje?

¿Dónde estarán aquellos que pasaron,

dejando a la epopeya un episodio,

una fábula al tiempo, y que sin odio,

lucro o pasión de amor se acuchillaron?

Los busco en su leyenda, en la postrera

brasa que, a modo de una vaga rosa,

guarda algo de esa chusma valerosa

de los Corrales y de Balvanera...

...Aunque la daga hostil o esa otra daga,

el tiempo, los perdieron en el fango,

hoy, más allá del tiempo y de la aciaga

muerte, esos muertos viven en el tango...

(“El Tango” –fragmento- Jorge Luis Borges)

La realidad, es que la falta de documentación fehaciente sobre esa primera etapa, ha hecho imposible establecer realmente sus orígenes y sus primeros pasos (principalmente por falta de testimonios fidedignos, aportados por sus propios actores), ya que sólo se cuenta con una deducible cronología y datos de aproximación por demás inciertos. No obstante, sí podemos afirmar que en sus inicios, el tango perteneció a una oscura e imprecisa época. A un mundo de espontaneidad engarzado dentro del cuarto final del siglo 19, probablemente desaparecido hacia 1910. Surgió hijo de nadie, anónimo y precario, o hijo de una amargura secreta y de su orgullo hostil, envuelto por las penumbras del atardecer y las más peligrosas horas de la noche, como visitador subrepticio de las malas sombras y el pecado carnal, ensayando y apropiándose en su búsqueda avasallante, prepotente, de ritmos y compases, de figuras y requiebros bailables de otras variedades populares de su tiempo, asumiendo para sí, su voluntad de expresión y movimiento.

Algunas hipótesis sostienen otra situación sobre el tango y su procedencia con determinada convicción, pero ninguna a podido delimitar con seguridad su verdadero "arranque". Y tanto es así, que la antigua discusión acerca de que si el tango es una variación de la habanera, de la milonga o entronca con el candombe o el tango andaluz, se mantiene, aunque ya no tenga razón de ser porque, desde su aparición, el tango convivió con la habanera, la milonga, el vals, el candombe y las canciones y danzas popularizadas en el ámbito rural. En la actualidad, lo que sí podemos afirmar es que el tango configuró un producto nuevo, de gran penetración en determinado espectro –las capas humildes, las de más bajo nivel y también en aquellas de mala vida- en ese último cuarto del siglo pasado, ya que amalgamó varios elementos del contexto sociocultural de donde surgió. Lo nuevo se reflejó en su coreografía y en el efecto rítmico resultante.

La historia aspira a rehacer un pasado y muchas veces lo logra. Pero cuando se trata de procesos populares como el que pretendemos describir, donde los puntos de referencia son más intuitivos o deducibles que certeros, ya que se carece de elementos históricos indubitables, por haber sido su proceso desdeñados por sus contemporáneos -inclúyase la élite aristocrática, intelectual y aquellas familias tildadas de buenas costumbres-, o son registrados con una óptica distorsionante, la posibilidad de reconstrucción fidedigna tiende a ser imposible. El pueblo creador y protagonista, no se preocupa por documentar sus plasmadores culturales: "los vive". De tal forma, con el transcurrir del tiempo solo quedan pálidos testimonios de lo que fue en su momento y época una realidad existencial. Este es el caso del tango, un acto cultural fundante.