| La
conquista del mundo. Sus poetas, escritores, músicos,
compositores, bailarines, etc., relatado en forma amena
y siguiendo las pautas de una rigurosa cronología
(desde el siglo XIX...). Conozca a los personajes que más
brillo le dieron a cada época.
LITERATURA
DEL TANGO: PROSA Y POEMARIO. Desde el punto de
vista literario: ¿ Qué es un tango? ¿Como
influyó en nuestra poesía y en nuestra prosa
el "vocabulario arrabalero" vulgarizado y adoptado
por el pueblo, por su forma directa y real de expresión
y cruda exposición de los hechos cotidianos de su
gente? ¿Cómo y por qué fue cambiando
su forma de decir? En este compendio reunimos a más
de ciento veinte (120) escritores y poetas clásicos
y populares que se vieron afectados por la "jerga lunfarda"
y que aún algunos de ellos -los clásicos-,
sin proponérselo, no pudieron eludir su influencia
y debieron referise alguna vez al tango en el propio lenguaje
del género. Resumen biográfico de ellos y
nominación de sus producciones. Evaristo Carriego;
Felipe H. Fernández "Yacaré", Enrique
Banchs; Ricardo Güiraldes; José Sixto Alvarez
"Fray Mocho"; Miguel A. Camino; Lino Cayol; Andrés
Cepeda, Julián Enciso, Marcelino Del Mazo; Pedro
B. Palacios "Almafuerte"; Jorge Borges, Carlos
de la Púa, Alvaro Yunque; Lanusa, Girondo; Molinari,
Marechal, etc.
"...
Hay otra brasa, otra candente rosa / de la ceniza que los
guarda enteros; / ahi están los soberbios cuchilleros
/ y el peso de la daga silenciosa..."
(Jorge Luis Borges, Fragmento del poema "El Tango")
EL
LUNFARDO: "CHAMUYO" DEL SUBURBIO. Un
lenguaje compuesto de barbarismos, neologismos, modismos,
surgido de las distintas corrientes inmigratorias y migratorias,
que al mezclar sus vocablos con otras expresiones típicamente
ciudadana, arribaron a la deformación de sus idiomas
de origen, modificando acepciones y popularizando una "jerga"
que en sus principios fue adoptada por las clases de más
baja condición social y sectores de la vida delictiva
(en estos últimos, como expresión de ocultamiento),
para convertirse más tarde, fundamentalmente por
los parlamentos saineteros, su principal impulsor, en un
lenguaje vulgar, cotidiano, sinónimo de porteño.
Dijo el escritor David Viñas: "...Al lunfardo
no solo se lo habla, sino que se lo inventa...
MUSICOS
Y COMPOSITORES. Una nómina de los más
destacados músicos y compositores (intuitivos y académicos),
que cubre desde 1898 hasta 1940, aproximadamente, con un
resúmen biográfico de cada uno de ellos y
el detalle de las perdurables creaciones que produjeron,
muchas de ellas, convertidas en verdaderos clásicos
del género.Incluye hasta el momento a más
de trecientos cincuenta (350) figuras y se sigue investigando
para hacer nuevas incorporaciones.Recorremos además,
las distintas etapas del tango observando sus cambios rítmicos
y formas de ejecución desde los humildes y prehistóricos
tríos y cuartetos, hasta los grandes conjuntos orquestales,
dotados de importante estructura musical y ampliamente profesionalizados.
Arolas; Bardi; Grecco;Martínez; Matos Rodriguez;
Ponzio; Pizarro;Brignolo; De la Cruz; Villoldo; Juan Carlos
Cobián, Pedro Maffia; Pedro Laurenz; Francisco y
Julio De Caro, figuran entre muchos otros que construyeron
la imcomparable arquitectura musical del tango.
LETRISTAS.
Hombres que hicieron de la narrativa y poesía musicalizada
para el tango una verdadera disciplina literaria, abarcando
todos los temas y principales acontecimientos del panorama
humano con una manera verbal en la que se acentúa
la franqueza del mensaje que trasmiten. Los hay de neto
corte arrabalero como Celedonio Flores, Enrique Dizeo y
Francisco A. Marino (por ejemplo), y quienes sin dejar de
lado las raíces (es decir, la expresión lunfarda),
incorporan un decir más culto, metafórico,
adecuado a las exigencias de la evolución rítmica
y del oyente. Destacan entre éstos, Homero Manzi;
Cátulo Castillo; Enrique Cadícamo, Homero
Expósito, Juan José Caruso; Francisco García
Gimenez; Héctos P. Blomberg; Enrique Santos Discépolo,
sólo por citar en este espacio, lo más representativo
del género.
"...siglo
veinte cambalache / problemático y febril¡.../
El que no llora no mama / y el que no afana es un gil..."
"Cambalache"
(fragmento) Tango de Enrique Santos Discépolo en
letra y música.
LAS
ORQUESTAS. Los cuartetos, sextetos y orquestas
que interpretaron con maestría nuestra música
ciudadana en sus diferentes etapas.De Arolas a Juan Carlos
Cobián; de Julio De Caro al 40, "la década
de oro", pasando revista por agrupaciones dirigidas
por nombres como: Loduca; Latasa; Maglio "Pacho";
el Tano Genaro; Grecco; Firpo; Rocatagliatta; Fresedo; Vardaro;
Maffia; Lomuto; Canaro; Donato; D'Arienzo; Demare; Malerva;
Pugliese; Troilo; Di Sarli; Biagi; Tanturi; Caló;
D'Agostino; Gobbi; Sassone; De Angelis; Basso, etc.
Deleitese
con tangos, milongas y valses en sus distintas versiones
según la época. Grabaciones originales, los
clásicos de todas los tiempos y "perlitas"
de colección grabadas en formatos MP3 y real audio.
HACIENDO
HISTORIA...
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Su
difusión, comenzó primariamente sin tapujos
ni proyecciones artísticas, como ya hemos dicho,
con un lenguaje descarado, petulante y el flujo apasionado
de la interioridad de sus propios creadores, de ahí,
el origen vocacional e intuitivo que signó tanto
su baile, sus letras y su música, practicada por
integraciones mínimas, cuyos ejecutantes y compositores,
provenían de los ambientes más iracundos.
Tango ejercitado oralmente, sin papeles de anotación
ni atriles, sin preparación previa ni los minuciosos
ensayos de los futuros profesionales. Dúos, tríos
o cuartetos, criollos o gringos, casi todos tocadores “orejeros”
y por sus ganas. Compositores con el tango anotado únicamente
en los labios, únicamente en el corazón, únicamente
en la cabeza. Tango que era tercamente conservado y difundido
por los silbidos desvelados de guapos y compadritos que
arrancaban sus compases de los arrebatos provocados en noches
de esperanza e inspiración, o lo contrario.
Ese
tango de la pura emoción, ese tango de la verdad
propia del alma y los sentidos, que actualmente permanece
anidado en las sensaciones más recónditas
de nuestros hombres y mujeres; paralelo, convergente a su
historia de todos los días, ese tango “de humilde
rango” que sobreponiéndose a detractores, mitos
y leyendas sobre su reprochable origen -que en parte sí
lo tuvo-, y sucesivas y bien planificadas invasión
de música foránea, es el que sigue adentrado
en el corazón de su pueblo. Es el tango que pervive
de generación en generación en la centuria
recorrida y parte de la anterior. Es la voz. Es el discurso.
Es la confesión. Es el “entripado” de
cada individuo y los secretos murmurados en la más
visceral percepción sentimental de su mundo y su
entorno, pues para aquellos iniciadores, como para nosotros,
el tango ya es un lenguaje propio, un silabario para modular,
para comprender o sentenciar la vida. Tango para hilvanar
el amor y la amistad, para el desprecio, para el rencor
o el olvido, siempre a medias (porque el tango invariablemente
convoca recuerdos, de los buenos y de los otros).
¿Existe
una realidad prehistórica del tango? ¿La verdad
de los hechos y los seres que primariamente adhirieron incondicionales
a su modalidad, inventando letras, creando melodías
y o la par imaginando las primeras coreografías de
taco y punta? Esos pioneros han quedado ignorados o en el
olvido, y sus historias, pasionales y vehementes, entran
infinidad de veces en el terreno de los mitos o las suposiciones
con hermoseadas o peligrosas aventuras, vividas o fraguadas,
de las que quizá, nunca fueron partícipes
personajes que luego aparecían emparentados con las
situaciones relatadas. ¿Realmente se protagonizaron
o existieron esos sucesos? ¿O la imaginación
popular se encargó de crearlos, difundirlos y agrandarlos
con el agregado de adjetivos laudatorios? Podemos teorizar
que no es totalmente válida la prehistoria aventurera
y sentimental del tango y los orígenes de sus pasos,
sus primeros malos pasos, ya que éstos, fueron generados
por muy pocos hombres y mujeres de vida escandalosa y peligrosa
si tomamos en cuenta la inusitada popularidad lograda por
ese nuevo producto que la época ofrecía.
¿Dónde
estarán? Pregunta la elegía
de
quienes ya no son, como si hubiera
una
región en el que Ayer pudiera
ser
el Hoy, el Aún y el Todavía.
¿Dónde
estará (repito) el malevaje
que
fundó en polvorientos callejones
de
tierra o en perdidas poblaciones
la
secta del cuchillo y del coraje?
¿Dónde
estarán aquellos que pasaron,
dejando
a la epopeya un episodio,
una
fábula al tiempo, y que sin odio,
lucro
o pasión de amor se acuchillaron?
Los
busco en su leyenda, en la postrera
brasa que, a modo de una vaga rosa,
guarda
algo de esa chusma valerosa
de
los Corrales y de Balvanera...
...Aunque
la daga hostil o esa otra daga,
el
tiempo, los perdieron en el fango,
hoy,
más allá del tiempo y de la aciaga
muerte,
esos muertos viven en el tango...
(“El Tango” –fragmento- Jorge Luis Borges)
La
realidad, es que la falta de documentación fehaciente
sobre esa primera etapa, ha hecho imposible establecer realmente
sus orígenes y sus primeros pasos (principalmente
por falta de testimonios fidedignos, aportados por sus propios
actores), ya que sólo se cuenta con una deducible
cronología y datos de aproximación por demás
inciertos. No obstante, sí podemos afirmar que en
sus inicios, el tango perteneció a una oscura e imprecisa
época. A un mundo de espontaneidad engarzado dentro
del cuarto final del siglo 19, probablemente desaparecido
hacia 1910. Surgió hijo de nadie, anónimo
y precario, o hijo de una amargura secreta y de su orgullo
hostil, envuelto por las penumbras del atardecer y las más
peligrosas horas de la noche, como visitador subrepticio
de las malas sombras y el pecado carnal, ensayando y apropiándose
en su búsqueda avasallante, prepotente, de ritmos
y compases, de figuras y requiebros bailables de otras variedades
populares de su tiempo, asumiendo para sí, su voluntad
de expresión y movimiento.
Algunas
hipótesis sostienen otra situación sobre el
tango y su procedencia con determinada convicción,
pero ninguna a podido delimitar con seguridad su verdadero
"arranque". Y tanto es así, que la antigua
discusión acerca de que si el tango es una variación
de la habanera, de la milonga o entronca con el candombe
o el tango andaluz, se mantiene, aunque ya no tenga razón
de ser porque, desde su aparición, el tango convivió
con la habanera, la milonga, el vals, el candombe y las
canciones y danzas popularizadas en el ámbito rural.
En la actualidad, lo que sí podemos afirmar es que
el tango configuró un producto nuevo, de gran penetración
en determinado espectro –las capas humildes, las de
más bajo nivel y también en aquellas de mala
vida- en ese último cuarto del siglo pasado, ya que
amalgamó varios elementos del contexto sociocultural
de donde surgió. Lo nuevo se reflejó en su
coreografía y en el efecto rítmico resultante.
La historia aspira a rehacer un pasado y muchas veces lo
logra. Pero cuando se trata de procesos populares como el
que pretendemos describir, donde los puntos de referencia
son más intuitivos o deducibles que certeros, ya
que se carece de elementos históricos indubitables,
por haber sido su proceso desdeñados por sus contemporáneos
-inclúyase la élite aristocrática,
intelectual y aquellas familias tildadas de buenas costumbres-,
o son registrados con una óptica distorsionante,
la posibilidad de reconstrucción fidedigna tiende
a ser imposible. El pueblo creador y protagonista, no se
preocupa por documentar sus plasmadores culturales: "los
vive". De tal forma, con el transcurrir del tiempo
solo quedan pálidos testimonios de lo que fue en
su momento y época una realidad existencial. Este
es el caso del tango, un acto cultural fundante.
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